Lo necesario...

Aquí se publicara la música que creo sea necesaria para el crecimiento personal. Mis gustos personales serán compartidos.

martes, 12 de diciembre de 2017

Aldebaran y una "Narración Extraordinaria" 2017




A esta banda la conocí hace bastante tiempo, diría que al tiempo en que sacaban su primer Lp, “Dwellers in Twilight”, por el año 2007. Se me antojaron muy Sludge pues su procedencia e influencias los emparentan directamente con bandas trascendentes emergidas también desde los Estados Unidos. Sonaban lentos, pesados, sucios y con cierto sesgo Sludge muy característico. Me gustaron bastante; luego sus Splits simplemente me convencieron más de no olvidarlos. Así, en mayo del año 2012 (¡¡¡¡tanto tiempo hace!!!!) que presentaron su segundo Lp. Mucho más oscuro, lentísimo, denso, profundo, tenebroso y oculto. Lovecraft hecho música. Letras malditas musicalizadas con sonidos nefastos. Lo innombrable, aquello que horroriza y espanta; invocaciones de lo desconocido y malévolo se transformaron en pasajes de un Doom concreto y muy visible. Quede abrumado y estupefacto.

Confundido y ensimismado di una nueva vuelta al álbum, esta vez en uno de mis tantos viajes por mi ciudad.

Viajando en el metro de Santiago y escuchando su último trabajo, “Embracing the Lightless Depths”, decidí acompañar mis lecturas de horror y locura lovecraftiana.

Las personas, todos distantes y apesadumbrados por el lugar, se veían brumosos y confundidos; lo asocié al espacio poco grato en donde estábamos y al cansancio propio de la fecha, a la temperatura en ese lugar y a la hora del día. Todos estaban medio cabizbajos y ensimismados mirando el piso. Nada los distraía, los que estaban a mi alrededor no levantaban sus cabezas, medio estremecidos, inmóviles se topaban entre ellos mientras algo en sus rostros cambiaba. Yo miraba de reojo esos cambios, pues la lectura de un cuento ocupaba por completo mi atención, además que la música silenciaba todo en mi entorno. Todo sonaba a ALDEBARAN.

En el relato que leía se describía el cambio en el ánimo y en la voluntad de un individuo quien se comenzaba a sentir sumamente atraído por un bosque cercano a su casa. Sus ojos, cuando hablaba de la profundidad, lo impenetrable y de una cierta alma del bosque, se tornaban brillantes y expresivos. Me impresionaba leer estas modificaciones de alguien aparentemente racional y sensato trocándose en ilógico, sentimental y espiritual. El bosque lo llamaba, el bosque lo amaba. Su faz se hacía demacrada cuando pensaba siquiera en alejarse del bosque, su deseo final era penetrar aquellos secretos más ocultos y misteriosos que viven en las profundidades jamás vistas y sentidas del interior de los bosques.

Sumamente compenetrado con lo que leía, había desestimado por un segundo a las personas, abstraído imaginaba la casa, el bosque, las emociones de los protagonistas y me esmeraba por poder construir en mi mente los rostros impávidos y compungidos de los protagonistas. Lo conseguí, Bittacy y su mujer padecían cosas distintas y sus rostros lo demostraban. Distintos temores se apoderaban de sus mentes y los tornaban extraños al otro y con intereses completamente distintos, se amaban, pero no se entendían en lo espiritual.

Bajé el texto pues en mi mente miraba a los ojos de los dos rostros del relato y me alarmaba de entender cada una de sus ideas y acciones, de aquel horror omnipresente que los rodeaba y los hacía dudar de su salud mental. Algo hizo que mis pensamientos dieran un giro radical…un aroma y un color del entorno me colocaron más receptivo. Todos los pasajeros del metro estaban cabizbajos, inmóviles, decrépitos y con un aire hipnótico que me impresionó. Me levante en puntillas y vi que en los demás vagones todos estaban en la misma posición: niños, hombres y mujeres, todos estaban cabizbajos. Comencé a pensar que soñaba, que en realidad estaba recostado en mi cama y que pronto despertaría de aquella sensación de inseguridad y de extrañeza. Pero pasaba el tiempo y más me daba cuenta que un sueño no era, si no que la realidad se me presentaba de un modo fantástico y raro, en donde aquello que detenía la atención y los movimientos de todos los demás pasajeros, eso a mí no me afectaba. Ya no era un sueño, la vigilia se volvió algo incomprensible y algo tan cotidiano como el metro de Santiago se hizo algo desconocido y sin igual. Ahí me detuve del todo. Deje mi bolso en el piso, el texto aferrado fuertemente en mi mano derecha, retiré mis audífonos de mis oídos y me dedique a desentrañar lo extraño. Traté de serenarme y de escrutar en rededor: las personas habían perdido algo de colorido, sus rostros y sus ropas era como si hubieran descendido en la tonalidad. Como que la luz de los vagones fuera otra, distinta y con una semejanza a tonalidades mas musgosas que luminosas. Todo estaba teñido de gris, rostros y vestimentas.

Luego, ese olor antes percibido se hizo odioso y repugnante y colmó el lugar; olor que me obligó a cubrirme con un pañuelo el rostro, pues lo nauseabundo enfermaba. Olores de decrepitud, de putrefacción y podredumbre estaban por doquier. Eso ya no era un lugar de seres con vida. Era una especie de tumba animada desde la profundidad de lo desconocido.

El olor se propago y la sensación era que en la totalidad donde yo estaba había comenzado ese acto tan normal, después de muerto, de la descomposición de la carne. Volví a mirar a mí alrededor y todo seguía igual…luego ocurrió lo increíble. Las personas todas levantaron sus rostros al mismo tiempo; impávido contemplé cómo lentamente erguían sus rostros y comenzaban a escrutar el lugar, la impresión era que nada les resultaba conocido, sino que todo era nuevo y ajeno. Se miraron entre sí y pude notar que ellos sí no se resultaban extraños, es más, cierta complicidad oculta y maldita se podía apreciar en una inefable calma que cubrió cada una de sus horrorosas expresiones. Expresiones que demostraban más muerte que vida. Raro era ver que en un lugar conocido y antes normal para mí, hoy todo era demencia y oscuro desconocimiento.

No bien percibida esta situación un escalofrío corrió por todo mi cuerpo cuando todos aquellos individuos decadentes lentamente comenzaron a voltear sus cabezas en dirección a donde yo estaba. El miedo y el horror se apoderaron de mi razón y toda lógica que podría haber tenido antes desapareció por completo en el mismo instante en que pude, directamente, mirar los rostros y los ojos de mis acompañantes. La muerte, lo demencial, lo demoníaco y lo impuro era lo único que con facilidad se podía entender en esas miradas y en esos rostros. Me sentí en las garras de lo innombrable. La luz y el olor generaban una sensación aún más demencial e ilógica, aquel lugar había dejado de ser algo que yo conocía; en ese preciso momento todo lo que yo podía ver hacía que se emparentara más con una pesadilla de muerte antes que con un lugar de vivos. Ahogado por la fetidez y turbado por la tenue luminosidad y desesperado por saberme observado, comencé a mirar a aquellos que me miraban con ojos de muerte. Ahí comprendí lo que jamás debí haber notado. Ellos, esas cosas sin nombre y sin vida, me sabían distinto, sabían que yo no era como ellos. Sabían que la sangre corría por mis venas y que mi corazón palpitaba. Eso, dado un escrutinio posterior, se les hacía horrendo, detestable y digno de ser erradicado. Mi vida comenzó a estar en peligro.

Desesperado por no saber qué hacer, empecinado en no llamar la atención de los seres de muerte, entendí que una huida era inminente. Esa era la única forma de tratar de permanecer con vida. El que yo estuviera vivo resultó transformarse en un problema, y ellos, muertos deseosos de muerte, estaban dispuestos en erradicar el problema. Odiaban sus vidas no más de lo que odiaban la mía. Sentí espanto, miedo y desazón, era yo quien debía fenecer en aquel lugar. Las huesudas manos de los seres de muerte se acercaban a mi cuerpo, sus cuerpos giraron en mi dirección y sus miradas podían sentir el fluir de mi torrente sanguíneo y el palpitar acelerado de mi temeroso corazón.

Aquel lugar podía transformarse en mi tumba. Yo, feliz de vivir la vida, me encontraba en la encrucijada de los tiempos, rodeado de muerte, frenético por la sorpresa y deseoso de encontrar una rápida solución al mortal dilema. Entendí que de no luchar me encontraba completamente perdido. Lo nauseabundo y la muerte estaban en ese lugar, ese día y a esa hora. La desesperación comenzó a correr por mis venas y el temor de la muerte se apoderó de mi razón. Tuve que calmarme y comenzar a pensar seriamente en una solución viable que me sacara de aquel lugar maldito y que me permitiera seguir con vida y llegar a la superficie. Solo en aquel lugar comencé a pensar que debía de luchar por mi vida contra esos seres inanimados. Me superaban en número, pero el deseo de vivir se transformaba en un impulso que, si bien no igualaba las cantidades, me otorgaba fuerzas de esperanza.

Lentamente recogí mi bolso del piso. Abrí uno de sus bolsillos y saqué uno de mis lápices. Lo empuñé como si se tratara de un cuchillo y me encomendé a la vida de que por nada del mundo me rendiría. Recordé aquellos momentos más hermosos de mi vida, las amistades entrañables y aquellas efímeras felicidades. El amor, la felicidad, la familia, los estudios, los viajes y me di ánimos para acometer lo que vendría. Me serené al saber que si llegaba mi final sería tras una cruenta lucha. De súbito me abalancé contra cuatro seres de muerte, y acabé con ellos. Sus cuerpos eran más blandos y su sangre, que manaba desde las heridas que les infringí, tenía una tonalidad roja oscura. No había ruidos, nada de quejas, solo mi respiración jadeante por el esfuerzo. Mis manos cubiertas de aquella seudo sangre se abalanzaron nuevamente contra otro grupo de seres. 7, 8, 9, 10, 16, 26, 41…caían bajo mis pies. A veces no podía ver nada pues aquella sangre maldita cubría mi rostro, dejando un espectáculo macabro ante mis ojos: roja muerte que se desplazaba en todas direcciones.

Los movimientos de mis acompañantes eran torpes y lentos, eso me entregaba una superioridad cuando me abalanzaba contra ellos. El cansancio aún no hacía mella en mí, y el notar que el tren subterráneo avanzaba hacia la próxima estación generó un influjo portentoso que hizo sentirme el único ser con vida sobre la faz de la tierra. Mis pies resbalaban en charcos continuos de viscosa sangre, haciendo mis movimientos algo más inseguros. Limpié mi rostro y observé cómo se formaba un espacio vacío en la parte delantera del tren cuando comenzaba a ingresar a la estación. La luz artificial de la estación obligaba a los seres de muerte a replegarse hacia lugares sombríos. Torpemente comenzaron a avanzar en grupo hacia mí dirección. Mire a mi alrededor y había sido capaz de dar muerte a todos los seres monstruosos que me rodeaban. Inspiré y avancé en contra de la pared de seres de muerte que escapaba de la luz. Aquel momento fue determinante, decidido a no morir, batallé contra la muerte en vida de esos espectros, demostré mi valor, mi humanidad y mi honestidad, dando muerte a todo lo que se cruzara en mi camino. Ensangrentado, los cuerpos caían uno tras otro, con el mismo rostro, no había cambio, solo perdían una maldita vitalidad. Avanzaba con seguridad y confianza, daba pasos para acercarme al comienzo del tren, luchando contra la muerte hecha carne.

Cerca de mi triunfo vital, derribaba y abatía seres, mi otrora lápiz negro era ahora un arma mortal empapada en sangre no viva; corría por mis brazos, mi cuerpo y mi rostro, me cegaba, pero sabía que debía superar las dificultades y continuar la batalla contra la muerte. Exhausto, con algunas heridas por rasguños y mordidas, sentía como las fuerzas se hacían escasas. Debía continuar con lo último de mí ser la batalla, no rendirme, recordar los momentos felices de mis días para saber que sí podía ser capaz de algo inmenso: derrotar a la muerte en el tren subterráneo. Uno tras otro caían bajo mis pies, siendo la luz un influjo horroroso en ellos y esperanzador en mí. La vida y la muerte se veían las caras ese día, y a pesar de las creencias, la vida ganaba. Cada vez más cercano a la luz, mis pasos chocaban con cadáveres, resbalaban en charcos de sangre y tropezaban con partes desmembradas. Me sabia cerca de la victoria cuando ocurrió... algo golpeó mi cabeza e hizo que cayera arrodillado, medio aturdido y perdiendo la visión. Traté de ponerme de pie, sabía que quedaba poco para que el tren se detuviera, cuando al levantar la vista vi cómo se abalanzaban contra mí una treintena de cuerpos deseosos de extinguir mi vida.

Arrodillado, débil, aun con dolor en la cabeza, horrorizado por el olor a muerte y sorprendido por lo que había conseguido, observe estupefacto cómo una horda de seres de muerte caminaba en grupo, huyendo de la luz, mirando con muerto odio mi cuerpo debilitado y dando pasos torpes entre la sangre y los restos de las víctimas de mi defensa. Mi lápiz, mi arma, había caído al piso después de haber sido abatido. Miré y pude encontrarlo, estiré mi brazo, volví a asirlo y con no poco esfuerzo, traté de ponerme de pie. Sabía que solamente quedaba un único esfuerzo. Un último desafío a la muerte, una última batalla para conseguir vivir. Adolorido, mareado y con diversas heridas, me erguí y observé a la treintena que avanzaba en mi dirección. La luz los horrorizaba, y mi vida les resultaba odiosa. Era la última lucha. Y estaba dispuesto a encararla.

Recordé algunos aspectos relevantes de mi vida, mis amigos, los años de estudio, la música, las lecturas y, realmente ahí supe que era necesario darlo todo, incluso la vida, para acabar con esa maldad caminante. Comencé a avanzar en dirección de la luz, sabiendo que mientras más cerca estuviera las posibilidades de salir airoso se multiplicaban. Cerca, comencé a dar mis últimos golpes. Como siempre, ellos, de cuerpo blando, caían abatidos por mis más débiles ataques, siendo la pared de luz un aliado. Observé cómo los cuerpos se agolpaban en mi camino, entorpeciendo mi paso, pero dándome cierta fortaleza: la empresa podía ser una real posibilidad.

A solamente pasos de la luz, ocho malditos cuerpos me rodearon. Cubierto por completo de sangre, esos ocho muertos vivientes eran los últimos. Los rezagos de un lugar repleto de putrefacción en vida, solamente ocho eran los que me impedía cumplir cabalmente con algo inimaginado. Limpié mi rostro, traté de respirar en medio de la enorme hediondez decidido a que este sería mi último gran esfuerzo en vida, que esos ocho seres de maldad serían los últimos que vería y, esto era solo una esperanza, saldría con vida de aquel lugar de horror. Ocho cuerpos muertos frente a un espíritu de vida.

Me abalancé contra uno de los más grandes: un tipo morboso, cuyo rostro lucía una desfiguración macabra. Con determinación clavé mi lápiz en uno de sus ojos. No hubo ni la menor queja de dolor, solo un movimiento torpe de sus brazos. Inmediatamente le di otro golpe, mortal, al costado de su cabeza. Perforé uno de sus odios y el ser se desplomó botando un líquido oscuro, putrefacto y nauseabundo. Di media vuelta y acometí contra el siguiente en tamaño. Le di con fuerza en el lugar donde debería estar su corazón. Esperando una convulsión mortal tras el golpe, el maldito ser movió uno de sus brazos y consiguió darme un fuerte golpe en la cabeza. Desbalanceado, me fui hacia un lado, donde fui empujado con furia por otro de los seres de mal. Esta vez, gracias a uno de los cadáveres apilados en el piso, tropecé y fui a dar al piso. Empapado en sangre, noté que había perdido mi arma letal. Extenuado y adolorido, limpie lo mejor que pude mi rostro, y vi cómo mi lápiz negro seguía clavado en el pecho de una horrenda figura que se movía hacia dónde me encontraba arrodillado. Pude ver que ya era cuestión de metros para que la luz de la estación llegara a mi lugar, por lo que deseoso de salir de ese lugar, me moví lo más rápido que pude. Estiré mi brazo tratando de retirar el lápiz del cuerpo maldito que me miraba con odio y maldad. Pero ocurrió lo inesperado. Fui sacudido por otro golpe, mucho más contundente y firme. Caí de espaldas al piso. Con el lápiz en mi mano derecha, solamente podía ver cómo la muerte hecha personas me rodeaba y pedía por mi sangre. Traté de levantarme, pero esta vez mi cuerpo no siguió mi pensamiento. Estaba seriamente lastimado, con mi cuerpo ya sin fuerzas, solamente disponía de un arma, pero ya no había cuerpo que encarnara la lucha contra la muerte. Comencé a desear no haber estado desde un primer momento en ese maldito lugar. Maldije a mi país, a sus autoridades, a todos aquellos que hablan de democracia. Ellos deberían de haber sucumbido y no yo. La vida me demostraba que solamente los buenos mueren siendo joven.

Sabiendo que lo inevitable venía por mí, tome mis audífonos, los puse en mis odios; ALDEBARAN seguía sonando. Con más contundencia y lentitud que nunca. Pensé en que se trataba de un álbum realmente potente, digno de mi muerte. Mi banda sonora terminaba y mi vida se despedía con la lentitud propia que mi esencia pidió por siempre. Sin miedo, a gusto conmigo mismo, cerré mis ojos esperando el final, nunca soñado por mí de esta forma, pero MÍ final. Musicalizado por mí, luchado por mí, vivido por mí.


Un buen álbum para morir, pensé. Sentí movimientos, un ambiente pesado, sofocante, pero vivo... aquel aire nauseabundo se había ido completamente. Lo putrefacto ya no me agobiaba y mi respiración se hacía amigable nuevamente. Me serené en parte, y creí, finalmente, haber muerto. Sin dolor, sin angustias ni torturas, la muerte ya me había alejado de aquel lugar de muerte subterráneo. Me sabía tirado en el piso, padeciendo los últimos alientos de mi cruenta lucha, esperando mi último final. Me sabía agobiado, exhausto, bañado en sangre y lastimado por los últimos seres malditos. Pero, mi cuerpo experimentaba una sensación distinta, hasta reconfortante me atrevería a decir. Sentía como la sangre corría por mis venas, como las fuerzas me acompañaban y que la vitalidad estaba en mi interior con más vida que nunca. Comencé a dudar de mi cordura. Intuí que se trataban de las reflexiones de la muerte, de la muerte eterna que se apoderaba de mi espíritu y le hacía jugarretas. Tratando de ver lo verosímil de la muerte, recordé que me encontraba esperando la luz de la estación, que esa podría ser mi salvación final y que, quizá, a pesar de todo, sí me encontraba con vida. Temerosamente decidí abrir los ojos; mis últimos recuerdos eran verme abatido por esos horribles seres que avanzaban por mi vida. Recordé el dolor, la angustia, el cansancio, la batalla incansable y, súbitamente, sentí la luz en mi rostro. ¡¡¡La luz!!! Mi brillante salvación. ¿Estaba vivo? ¿Soñaba en muerte? La luz, ese leve calor, era cada vez más vívida en mi rostro. Pasé mi mano por mi cara: habían palpitaciones de sangre, calor corporal y, sorpresa, ningún rastro de sangre. Algo no estaba funcionando correctamente conmigo ni con ese lugar.

Abrí los ojos. ¡¡¡Sorpresa macabra!!! Fue como si el mundo entero cayera sobre mi cabeza. ¡¡¡Qué demonios había sucedido en ese lugar!!! ¡¡¡Cómo era posible semejante demencia y locura!!! ¡¡¡En qué lugar me encontraba por todos los Dioses!!!

Yo, temblando por la impresión, me encontraba de pie, apoyado sobre una pared del metro de Santiago, con mi libro abierto en mis manos, y en mis oídos, sonaba ALDEBARAN. El vagón, lleno de personas hablando, conversando, todos vivos, ni el más mínimo gesto de putrefacción o podredumbre había en alguno de ellos. Todos, santiaguinos mundanos, hablaban de dinero, Internet, televisión y superficialidades que volví a acallar al nuevamente poner mis audífonos en su lugar. Respiré profundamente, cerré mi libro, volví a cerrar mis ojos con fuerza, recordé aquella horrorosa experiencia de muerte, la lucha, el dolor, la sangre y el abatimiento final; abrí mis ojos, todo era igual. Cotorreo plástico en un lugar lleno de vida. ¿Acaso me había vuelto loco?

La luz ingresaba por todas partes, todo era vida, todo era color. Llegamos a la estación más próxima, donde una sensación rara se apoderó de mí, una suerte de reflexión, difícil de explicar, concluí cuando conversé la situación con algunos cercanos. Rápido, decidido y sin miramientos, aunque sin una razón lógica, bajé del vagón y retiré mis audífonos. Dejé mi bolso en el piso y di media vuelta observando cómo el tren dejaba la estación.

Será el mundo un lugar difícil de entender y mucho más en explicar. Aquello que sucedió en ese momento he tratado de decirlo a profesionales y a mis cercanos. Pocos concluyen que es verdad; creen que la música creo en mí un sueño despierto, vívido, muy real y que mi cerebro lo creyó sin dudar. Me dicen que hasta lo último que pude ver cuando el tren abandonaba la estación se encuadra en ese sueño, que nada fue real y que, muy seguros todos, no debo tener miedo de seguir viajando en ese lugar, a pesar de mis temores y suspicacias. Mis cercanos me aseguran que todo fue producto del influjo del Doom, y que el estrés, el cansancio u otra cosa común pudieron haber colaborado en aquel sueño fantástico.

Pero, ¿cómo explicar aquella última imagen de horror? ¿Cómo encontrarle sentido a semejante espectáculo? ¿De qué forma la vida permite que, de ser cierto, entre nosotros existan ese tipo de seres de muerte y horror? El tren comenzó su lento acelerar para así dejar atrás la estación del metro que cobijaba mis reflexiones y anhelos de calma. El sonido fue haciéndose cada vez más insistente, con las ruedas rodando y con los vagones moviéndose en un bamboleo que para mí siempre había sido común y corriente, pera en esta oportunidad, solo ese momento, desprendía cierta cadencia extraña y un paulatino estremecimiento corrió por mi cuerpo.

Me quedé contemplando cómo el tren comenzaba a desaparecer al ingresar al oscuro túnel, dejando tras de sí todo un mundo de secretos y misterios, los que mi febril mente intentaba desentrañar. Cavilando en silencio, perplejo de no entender cabalmente aquello que había vívidamente experimentado, miraba estupefacto las ventanas del último vagón. La gente seguía en su rutinario viaje, hablando y gesticulando, lo normal que puede verse en ese lugar.

Sin embargo, un evento del todo raro me sacudió, me hizo temblar y repensar mis conclusiones anteriores. Me hizo realmente dudar de todo lo que conocía y sopesar todo lo que había vivido en ese viaje.

De forma repentina, en el último vagón, hubo un temblor en la luminosidad, un parpadeo, el que hizo que durante unos segundos el carro se sumiera en la oscuridad. Luego, al volver la luz, los pude ver nuevamente. Nítido, preclaro, evidente y sin equivocarme: esos rostros de muerte, esa descomposición y esos ojos de odio estaban ahí. Me miraban, me detestaban, querían mi muerte, despreciaban mi sangre y mi corazón. Ahí, sin moverse, impávidos, me daban la última mirada mientras el tren se sumía en la oscuridad del túnel.


FIN


Aldebaran – “Dwellers in Twilight”





Tracklist:


01. Beasts at the Throne   07:50
02. Pilars of Geph   16:01
03. Sightless and Silent into Blackened Gulphs   19:41








Aldebaran – “Embracing the Lightless Depths”





Tracklist:


01. Occultation of Hali’s Gates   03:22
02. Forever in the Dram of Death   24:57
03. Occultation of Ocular Tauri   06:38
04. Sentinel of a Sunless Abyss   29:37
05. Occultation of Dim Carcosa   02:04








lunes, 4 de diciembre de 2017

La Bestia de Gevaudan - Entrevista 2017




Una nueva entrevista a una muy buena banda nacional, los que gracias a una vida de esfuerzos han podido perseverar. Todos sus integrantes han colocado y siguen colocando lo mejor de cada uno de ellos para hacer del sonido de LA BESTIA DE GEVAUDAN algo bastante particular. No sé si único, pero definitivamente ellos suenan como ellos.

Con todos los elementos que componen su sonido: violento y desatado, sosegado y contemplativo, tenue y placentero la banda tiene una idea clara y la cumple y ejecuta con mucho talento. Ansioso estoy de escuchar su próximo trabajo.

Ellos, Alonso, Diego y Lalo llevan la llama en alto. Recordar que Lilo, quien ingresó a la banda a comienzos del año 2016, y que se encargó del aspecto visual, ya no sigue; ellos son LA BESTIA DE GEVAUDAN.

Teniendo una idea realmente clara y atingente con los tiempos, la banda se presenta de la siguiente forma en su perfil de bandcamp: “Caminamos acompañados para no sentir miedo, para no entrar en cavernas ni laberintos, para no mirar hacia abajo en los precipicios. Eso hasta que alguien elije adentrarse un poco mas… un poco más. Música enferma, para un tiempo que no es mejor”, dicen a modo de banda sonora de aquellos solitarios que buscan descubrir las profundidades de sus laberintos y cavernas, solos, sin ayuda. Solo con música.

Uno de los elementos potentes que detonó el interés en entrevistarlos, después de hacer familiar su cruda sonoridad, fue el constatar que ellos encarnarían la relevante responsabilidad de ser los teloneros de NEUROSIS. Razón suficiente como para interpelar a alguien.

Es para mí un verdadero honor tener la posibilidad de conversar con LA BESTIA DE GEVAUDAN. Espero podamos vernos en NEUROSIS, sino, para una siguiente entrevista, esa es la idea, esta es solo la primera.

Amig@s de la vida. Comparto la más reciente entrevista realizada. Para el mundo, LA BESTIA DE GEVAUDAN.

Gracias a los amigos de la banda, un saludo caluroso a ellos, gracias por el tiempo a los tres en responder las preguntas. A los lectores, disfruten la entrevista y disfruten la vida. Hasta siempre. 





FELIPE: Estimados, muchas gracias por querer participar. En cuestión de meses realmente me impresionaron con la propuesta. Felicitaciones.
DIEGO: Muchas gracias a ti por considerarnos


FELIPE: Podrían hacer una introducción a la agrupación: Trayectoria, integrantes y álbumes.
ALONSO: La banda la formó Diego por el 2010 viviendo en Argentina. Nos conocimos tocando en un bar de Santiago el año 2012. Ahí empezamos la primera alineación de la banda hasta el 2015, que entró Eduardo tomando la posición de bajista en vivo. Después entró Camilo como artista visual, apoyándonos con imágenes y visuales en vivo, quien después terminó oficiando como vocalista y manipulador de sonido hasta octubre de este año. Actualmente la banda es conformada por Diego, Eduardo y yo.

DIEGO: El proyecto en sí nació como nada serio por ahí por el 2010 mientras vivía en Argentina y aprendía a jugar con instrumentos virtuales, ahí salió el Split con JOHNSON OVERDRIVE (mi banda antigua) el cual tenía muchos errores de ejecución. Ya por el 2011/12 comencé la composición de “Traidor” con un manejo mucho mejor de las máquinas aunque sin pensarlo como proyecto serio aún (de hecho grababa en los ratos libres que tenía en el trabajo), al publicar el disco tuvo buena recepción y pensé que tal vez sería buena idea intentar implementarlo en vivo. Se sucedieron un par de formaciones sin éxito hasta que le propuse a Alonso que fuéramos dueto y que con máquinas lográramos subsanar los integrantes faltantes, así fue como comenzamos a ensayar por ahí por el 2012 hasta presentarnos seriamente por primera vez en octubre y luego seguir adelante. Así luego se sucedieron “Haller” y “Feral” y desde comienzos del 2016 se integraron Lalo en el bajo y  Lilo en visuales (quien ya no participa en la banda) lo que modificó un poco el proceso compositivo de la banda para lo que será nuestro próximo LP.


FELIPE: ¿Cómo ha sido vuestra experiencia tocando música extrema en Chile? ¿Mucho sacrificio? ¿Qué tal la proyección? ¿Quién apoya la escena?
ALONSO: Eh, yo creo que el sacrificio es el mismo por el que pasan muchas bandas de muchos estilos, ya sea pop, jazz, hip hop, entre otros, cuando no se tiene el apoyo/financiamiento de un sello importante, o que tengan los contactos para “triunfar” en el medio. Nos sacamos la cresta tocando y ensayando para que todo suene bien para nosotros. Creo que la proyección siempre ha sido la misma, hacer cosas que nos gusten y si le gusta a alguien más, genial. Si a las personas que les gusta nos invitan a hacer cosas, o llevarnos a otros lugares, mejor aún, pero siempre hemos mantenido que lo hacemos para nosotros.

La “escena” creo que es un término un poco sobreestimado. No somos parte de una escena, propiamente tal. Tenemos buenos amigos y esos amigos tienen buenas bandas <<algunos>>, y nos apoyamos en eso, amistad y respeto por el otro.

DIEGO: Sacrificio siempre, este medio (y la verdad no creo que sea tan distinto en el resto del mundo) te exige verlo como un hijo al cual debes alimentar constantemente por una labor de amor, casi nunca siquiera empatamos respecto a los gastos que implican tocar y el sacrificio en tiempo, si lo quieres hacer bien, es tremendo. Respecto a la proyección creo que depende de que tan pulido y serio sea el proyecto, cualquiera puede ir un poco más lejos si no lo ve como una excusa para el carrete. Quienes apoyan la escena (si es que existe una) siempre suelen ser personas que también sacrifican gran parte de sí mismos en confiar en las bandas, productoras como Red House o locales como Mi Bar o Bar Uno siempre están dispuestos a apoyar sin calcular cuanta gente llegará y comprará en sus tocatas (entiendo que para el resto es un negocio y el negocio debe dar dinero, pero por esto los mencionados y otros se destacan) , además siempre está el factor público quienes siempre que pueden demuestran que lo que uno hace puede llegarle a otras personas.

LALO: Es difícil opinar de música extrema cuando en verdad las composiciones de LBDG pueden acomodarse en un espectro un poco más amplio. Nos ha tocado tocar para público que gusta del aspecto extremo de la banda y también para los que escuchan y disfrutan el más calmado. La batería de canciones de la banda permite acomodarnos a ambos escenarios e incluso a uno intermedio, y la gama de opciones a futuro puede aumentar.


FELIPE: Leí en un comentario del año 2015 que al principio eran un dúo. ¿Cómo era al principio la banda? ¿Por qué llegaron nuevos músicos? ¿Qué recuerdan de esos tiempos?
ALONSO: Como dije antes, sí, empezamos siendo un dúo hasta el 2015.
La incorporación de otros músicos creo que fue por la necesidad de liberar de ciertas responsabilidades a Diego, como también explorar nuevos sonidos que no era posible hacerlo a manera de dúo. Ahora incorporamos muchos más elementos que antes no estaban presentes, y tenemos más libertad para expresarlos, como también hay más energía en el escenario, eso siempre lo he rescatado de la nueva formación.

Los recuerdos son buenos, viajamos por el sur del país, nos fuimos de gira a Argentina, hicimos muchas cosas de las que estoy orgulloso, y espero poder compartirlas en el modo trío.

DIEGO: Éramos jóvenes y alocados, ja. Ciertamente son tiempos más simples y que se recuerdan con cariño, no obstante al crecer la banda las exigencias autoimpuestas comenzaron a ser otras y no podíamos afirmarnos tanto de las máquinas.

LALO: A esta pregunta sólo podría agregar que, yo (Eduardo Román, bajista), me pude integrar a LBDG a finales de 2015 y principios de 2016 después de que un músico y amigo en común, Juan José Sánchez, les preguntara a Diego y Alonso si les interesaría tocar conmigo y sumarme a la formación a petición mía. Yo seguía los pasos de Diego desde que tocaba en JOHNSON OVERDRIVE y siempre fue una banda que me gustó mucho.

Todo partió con una canción en la cual fui invitado a tocar en diciembre de 2015 para el lanzamiento del LP “Feral”. Después en 2016 seguimos sacando el resto de las canciones que se tocan en vivo y un par de temas nuevos. Ahora en 2017 estamos concentrados en ensayar los temas que irán en el nuevo disco y preparar los sets para los shows en vivo.


FELIPE: Vuestro sonido tiene una constante: calza en más de una escena y los seguidores de la banda tienen gustos realmente variados (sludge, doom, post rock, post hardcore). ¿Es complejo componer este tipo de música? ¿Cómo surge? ¿Qué elementos son una influencia? ¿Cómo reciben esta multiplicidad de seguidores?
ALONSO: Las composiciones surgen de manera bastante visceral, por lo general Diego tiene una idea y graba un pseudo-esqueleto que Eduardo y yo vamos completando hasta llegar a algo que nos guste a todos. La complejidad se encuentra en el hecho de satisfacer lo que queremos oír. Muchas veces hemos cambiado completamente una canción porque no encaja con la visión que tenemos de la composición, y hay otras que derechamente se descartan. Hay influencias de todo tipo: música, literatura, cultural, política. Entre todos tenemos una base musical y cultural bastante extensa y usamos esos elementos al momento de crear.
Aceptamos todo tipo de “seguidores” mientras no sean fascistas, o que coarten la libertad de otros.

DIEGO: No diría que es complejo porque siempre componemos la música que queremos escuchar y ciertamente escuchamos todo tipo de música, desde el Pop y la Salsa más bailables hasta el Sludge más lento y distorsionado, para nosotros siempre ha sido lo mismo, si la música es buena la gente te va a escuchar, no importa el estilo al cual estén acostumbrados. No obstante no lo hacemos para llegar a un público, simplemente hacemos la música que queremos escuchar como dije anteriormente.

LALO: Lo ecléctico y heterogéneo de la gente que puede gustar de la banda a mí manera de ver es un plus, pero no sé si está supeditado a querer abarcar un amplio espectro por el solo hecho de querer hacerlo. Yo lo veo como una búsqueda y un afán de no querer repetirse ni auto plagiarse.


FELIPE: Claramente el grueso de los medios de comunicación no juega un rol difusor de las actividades ¿de qué forma se consigue masificar los trabajos, conseguir tocatas, mantener el nombre de un grupo o generar interés en nuevos auditores?
ALONSO: Todo parte de nosotros mismos. Si lo que hacemos se estanca, la gente se desinteresa, pero creo que el punto es que nosotros nos mantengamos en un constante desafío con nosotros mismos, al momento que nos encontremos aburridos o desinteresados con lo que estamos haciendo, o tenemos un cambio radical, o terminamos la banda. Si no es real no sirve.

DIEGO: Al comienzo para toda banda es difícil, la única forma (no apellidándose Parra o siendo famosillo de antemano) es mostrar el material existente e invitar a todo el mundo por todos los medios que sea posible. Técnicamente es generar spam, pero de verdad es la única manera de que alguien te escuche. Si el producto es bueno esto generará una cadena que ayudará a la difusión en general (actualmente tenemos la ayuda de Prensa Nihil para promocionar los eventos importantes).

LALO: Nuevos medios, redes sociales, boca a boca después de shows, todo sirve. Todo es cancha.
La TV para difusión de música independiente se murió, la radio, bueno, ya se sabe quien la controla, etc. Todo tiene que ser autogenerado y controlado por la banda, además está la gente que quiera sumarse a la difusión desde sus trincheras independientes lo cual siempre se agradece.


FELIPE: ¿Qué sensaciones surgen después de confirmar que serán los teloneros de NEUROSIS? ¿Alguien de la banda lo recibe de forma más profunda? Imagino celebraron después del ofrecimiento.
ALONSO: Primero viene la alegría de poder abrir un show de una de tus bandas favoritas en tu vida, como también clara influencia en tu música y estilo de vida. Después vienen los nervios y la ansiedad, como también la presión. Creo que todos lo recibimos de manera bastante fuerte, a algunos nos costó digerirlo por más tiempo <<yo>>, pero tratamos de mantener la calma.

DIEGO: Aún lo estamos digiriendo, todos seguimos a NEUROSIS hace décadas y el hecho de tocar con ellos se ve como algo etéreo todavía. No sabría si alguno está más afectado que otro ya que de verdad NEUROSIS tiene un impacto profundo en cada uno de nosotros, tanto que luego de saber la noticia muchos meses ni nombramos a la banda al hablar de ellos por el miedo supersticioso de que al hablar de esto la fecha se caería. La celebración será luego de tocar.

LALO: Fue y es una gran noticia, pero la celebración en si será el día del evento a mi parecer.


FELIPE: ¿Tiene alguna relevancia en vuestras vidas privadas y musicales NEUROSIS?
DIEGO: Ciertamente, el hecho de descubrir a NEUROSIS me hizo comprender que la música extrema no necesariamente es una caricatura de tatuajes, drogas y demases y que se puede usar la música como medio de canalización de sentimientos no sólo de una manera “bonita” sino que también con sonidos pesados y desgarradores.

LALO: Yo descubrí tarde en vida a NEUROSIS. Trabajaba horas pegado diseñando sitios web escuchando el “Times of Grace”. Después fui descubriendo los demás álbumes y desde entonces  quise tocar en una banda con una inspiración parecida y con gente que gustaran de la misma música, y se dio.





FELIPE: Personalmente, para contextualizar, no soy músico, todavía, pero el influjo de NEUROSIS en mi vida particular, en mis gustos musicales y en la mirada que puedo hacerme de las escenas fue crucial después de haberlos conocido. Lamentaba el tener que casi morir sin poder verlos en vivo. Hoy, de verdad, soy mucho más optimista de la vida y de mi vida. Espero que sea la primera de muchas otras bandas de culto en el país. ¿A quién sueñan con poder ver en el país?
ALONSO: Hay muchas bandas que espero ver aquí alguna vez, o en mi vida en general. GODSPEED YOU! BLACK EMPEROR, CONVERGE, SLEEP, AESOP ROCK, KIDCRASH. Una lista interminable.

DIEGO: Uffa, intentaré dejar afuera a los finados y a quienes ya han venido: SUMAC, DÂLEK, KING KRULE, APHEX TWIN, NICK CAVE, TÉ, BORIS, DIAMANDA GALAS y probablemente una infinidad más, ver música en vivo siempre es reconfortante.

LALO: SLEEP podría ser una gran opción, QUICKSAND ahora con el disco nuevo también.


FELIPE: ¿Qué agrupaciones musicales están escuchando de momento?
ALONSO: Uff, mi playlist no varía mucho dentro de las tonteras normales que escucho. Mucho Post-Hardcore, Post-Rock, Rock en general. Hay un par de cosas japonesas que ahora me han llamado la atención.

DIEGO: Ahora estoy pegadísimo con el “Endangered Philosophies” de DÂLEK y el “Spirit of Eden” de TALK TALK, por supuesto quienes nunca salen de mi lista de reproducción suelen ser ELLIOTH SMITH, SPARKLEHORSE, CORRUPTED y por ahí THE INTERNET se están ganando un lugarcillo.

LALO: Cosas en vivo de JAMES, NEW ORDER, lo antiguo de R.E.M. (80s), redescubriendo cosas de finales de los ochenta/principios de los noventa como ENTOMBED, AT THE GATES, DISMEMBER, DEATH, etc.


FELIPE: Leí por ahí que están casi de editar un nuevo álbum. ¿Qué novedades trae y en qué consiste?
ALONSO: Tenemos un par de colaboraciones con gente que hemos admirado y hasta compartido con alguno del medio extranjero. No sé si es menos ruidoso que “Feral”, pero sí tiene pasajes un poco más introspectivos. Más uso de sintetizadores y capas.

DIEGO: Todos los discos representan novedades en sí; como dije anteriormente, el hecho de tener más integrantes cambió un poco la manera de componer y ciertamente siento el disco un poco más maduro que los anteriores, sin tanta necesidad de explotar en cada tema e incluso por ahí hay temas que ni si quiera tienen guitarra. Otro punto fuerte de lo que se viene es que hay temas con colaboraciones de Eric Quach (THISQUIETARMY) y Mike Armine (ROSETTA).

LALO: Como spoiler esta I.R.G., una canción nueva que ya está disponible y se vienen otras sorpresas. No la pondría como tono del disco pero sí en la esencia de probar cosas nuevas.


FELIPE: ¿Cómo ha sido la recepción de vuestros álbumes por parte de los medios especializados y de los fanáticos?
ALONSO: Creo que bien, aunque nunca me fijo en la crítica. Creo que Diego puede hablar más de eso.

DIEGO: Hasta el momento nos ha ido bastante bien, no obstante aún no llegamos a un nivel de difusión que nos permita sacar una idea de lo que se estima que hacemos, ciertamente no nos importa tampoco. Por otro lado dudo tengamos “fanáticos”, si bien últimamente he visto a gente coreando la poca letra que tienen algunas canciones prefiero verlos como amigos que se dieron la paja de aprenderse algo que escribimos y estamos agradecidos por ello.

LALO: Esta pueden responderla mejor Diego y Alonso que son los responsables de los primeros discos, pero la sensación térmica es buena a mi parecer. No creo debiese ser motivo para nublar los objetivos ni crear una falsa confianza. La composición y su calidad dentro del grupo deberían imperar no importando las críticas. Estas siempre se agradecen ya que están en su derecho o es su trabajo, pero uno puede disentir o estar de acuerdo con ellas, o de plano no mirarlas y seguir trabajando como siempre.


FELIPE: A parte de la música, ¿desarrollan alguna otra actividad? ¿Estudian, trabajan?
ALONSO: Yo soy profesor, trabajo en una tienda de música, también hago labores como traductor interprete.

DIEGO: Todos perdimos todo por esto, jaja, cada uno tenía su trabajo asalariado y con horarios al momento de partir pero la necesidad de tocar y de mejorar se fue haciendo más grande y absorbiendo más tiempo de nuestras vidas, la Bestia actualmente creció como un ente al cual debemos alimentar y eso exige sacrificio por lo que ahora todos nos dedicamos principalmente a ella. Si bien trabajamos, nos mantenemos con empleos esporádicos o freelance lo que nos ha hecho personas económicamente muy, muy pobres, pero completas espiritualmente.

LALO: Después de volver de Francia hace cuatro años y trabajar acá en Chile con mi hermano en su taller de escultura y fundición de bronce, recién hace poco he vuelto a tener trabajo freelance como diseñador grafico y web en mi emprendimiento: Vectorial Multimedia. El resto del tiempo es todo para la banda.


FELIPE: Tan cerca de las elecciones presidenciales, ¿qué opinión y mirada tienen de lo que sucede en el país? ¿Apoyan a alguien? ¿Qué consideran debería hacerse para mejorar? ¿Creen que sí se puede mejorar? ¿Irán a votar?
ALONSO: Ahora ya pasadas las primarias, creo que Chile podrá “cambiar”, o “mejorar”, en unos 10 o 15 años más. Hubo más participación joven dentro de la elección y eso solo demuestra que se está renovando el pensar y que sí hay más interacción de las nuevas generaciones con la política. Recién se está terminando el famoso periodo de transición.

Y creo que para que el país mejore, tenemos que cambiar nosotros mismo y mejorar como personas individuales. La gente que nos domina a priori es solo un reflejo nuestro, lamentablemente.

DIEGO: Personalmente hice un llamado a través del fanpage a salir a votar para frenar a Piñera, no tengo ninguna fe ni expectativa respecto a los otros candidatos pero Piraña me da arcadas y siendo el voto el único método de participación es la única forma de evitar que ese payaso salga de nuevo. Si bien por esta vez fui a votar yo no creo en la democracia ya que siento que cualquiera con dinero puede comprar los votos y el sistema está tan corrompido que siento que la única forma de mejorarlo es destruir todo y comenzar de cero, claro, esos son mis delirios personales y nada influirán.

LALO: Yo voté en primera vuelta, también votaré en segunda vuelta. No me gustan los ladrones ni los vende humo, eso básicamente, disculpen lo escueto. Para mejorar, a mi parecer: tiempo, trabajo, paciencia y conciencia social de verdad.


FELIPE: ¿Qué bandas de la escena local rescatan y porque? ¿Qué bandas de la escena global rescatan y porqué?
ALONSO: De la escena local, pocas. TORTUGANONIMA, OSOREZAN, CÍRCULO POLAR, CAF, porque más allá del estilo, todas se tratan de algo. Es un poco difícil de explicar, pero supongo que podría decir: “Porque les compro.”

Escena internacional, no sé. Varias, pero tampoco tantas. CONVERGE, GY!BE, RADIOHEAD; todas esas bandas que se han sacado la cresta por hacer las cosas como ellos las ven, y no como les dicen que las vean.

DIEGO: De las bandas locales puedo nombrar a DEJALO SANGRAR, su trabajo es serio y consistente a través de los años así como también evolutivo. El resto que nombraré también comparten esa característica, es un trabajo serio y catártico lejos del común de tocar por el carrete: OSOREZAN, MARTÍN BERRIOS, TORKANA, TORTUGANÓNIMA. De la escena global rescato particularmente lo hecho por SUMAC, encuentro tremendamente valorable que a pesar de que la gente esperaba y casi exigía una especie de ISIS II, simplemente no hicieron caso y siguieron por el camino que quisieron.

LALO: No quiero ser muy especifico en estos comentarios porque siempre se te va a escapar alguien, pero bueno. Voy a rescatar a dos bandas nacionales que he visto hace poco en vivo y son nuevas-nuevas pero con integrantes viejos-viejos de la escena, y puede ser por eso que me gusten, Una es NO PUEDEN MATARNOS A TODOS, por su energía en vivo, y la otra que está saliendo del cascaron pero recomiendo en demasía es FRECUENCIA ESTAMBUL, por su sonido en vivo y la gran base rítmica que tiene. En ambas rescato a sus vocalistas y letristas.

En cuanto a la escena global rescato a cualquier banda que logre pasar la adolescencia de sus primeros años y crecer para poder tener un sonido propio además de vencer las batallas de egos.





FELIPE: El mundo de la música se ha convertido siempre en un nicho de negocio, donde los inescrupulosos y los honestos llevan luchando los últimos 60 años. Ustedes están en el sistema. ¿Qué mirada tienen de él? ¿Cómo han podido mantenerse honestos y libres de la contaminación? ¿Qué destacan y qué rechazan del sistema?
ALONSO: Siempre ha sido un sistema de oferta y demanda, eso lo sabemos. Personalmente, no estoy muy -para nada- de acuerdo con este tipo de sistema, o con el sistema propiamente tal. ¿Cómo nos hemos mantenido honestos, y libres? Buscando nuestras propias formas de hacer las cosas (algo así como DIY) y no comiendo ideas vencidas.
Destaco la posibilidad de contacto con otros artistas, ahora es más fácil la comunicación de una parte con la otra. Rechazo todo lo demás.

DIEGO: Yo creo que aún estamos lejos de estar en la mira del sistema, en este caso creo que la cosa es al revés; el mantenerte honesto te aleja de la mirada con la cual pueden hacer de ti un producto, cosa particularmente difícil cuando la disconformidad es un producto. Estoy seguro que si las letras llamaran a una revolución de la cual todos serían parte a través de redes sociales conseguiríamos mucha más difusión y apoyo, pero la verdad es que en palabras de TIRO DE GRACIA “no me conozco ni yo mismo y te voy a conocer a ti”, ergo, no tengo autoridad para comandar la cabeza de nadie. Primero debo dominar mis demonios. La industria actual es como parte de la rutina sobre los publicistas de Bill Hicks.

LALO: Mis experiencias pasadas siempre han sido desde la autogestión, no podría ni siquiera imaginar cómo se transa en una multinacional. Me imagino que algunos piensan que es venderles el alma al diablo y otros lo ven como una gran ayuda. Si algún día alguien se acercara con un contrato, veremos y habrá que llamar a un abogado supongo. No satanizaría a toda la industria musical, hay sellos pequeños que hacen bien la pega y le dan respaldo a sus bandas para la producción de sus discos y salir de gira, que al final es lo que todos queremos.


FELIPE: ¿Qué opinión tienen sobre las descargas de música desde internet? ¿Les afecta a ustedes o a sus cercanos? ¿Las restringirían?
ALONSO: Las apoyo, siempre descargo cosas, incluso de mis amigos. No todo el mundo tiene el dinero para adquirir música de forma física, y si está la posibilidad de que tengan acceso a un bien cultural como es la música, aunque sea de forma ilegal, háganlo.

DIEGO: No tengo ningún problema con ellas, veo la música como medio de expresión y ayuda a la misma y mientras a más gente llegue, mejor.

LALO: Yo creo que la gente que sigue la banda, cuando puede, adquiere una copia física en los shows u online. Las descargas desde internet yo las veo como una manera de hacer conocida la banda para aquellos que no tienen la posibilidad de tener la copia material en sus manos todavía por un tema de dinero o distancia geográfica. Incluso a veces es por simple curiosidad, pero eso se ha solucionado cada vez más a través del streaming de discos completos o por temas. Insto a la gente a tratar de comprar la copia física siempre que se pueda, no sólo de nosotros, sino de cualquier artista. El tema de poner restricciones me parece de otro tiempo, METALLICA vs Napster, etc.


FELIPE: Con regularidad se juzga al Metal como "ruidos", "tarros" y otros conceptos peyorativos. Sin embargo, durante los años las distintas escenas han entregado a los principales y más virtuosos, imaginativos y talentosos exponentes de la música en general. Entiendo que el prejuicio, el desconocimiento y la flojera por querer dejar ese desconocimiento articulan esa crítica infundada. ¿Cómo ha sido vuestra experiencia de vida y que les ha tocado vivir?
ALONSO: Vengo de una familia con una fuerte tradición musical, así que siempre estuve un poco ajeno a los prejuicios. Mi madre escucha desde MADONNA a IRON MAIDEN, pasando por THE CLASH y JOHN COLTRANE, por lo que nunca tuve mayores reparos al momento de empezar a escuchar música nueva, o un poco -y cada vez más- rara.

DIEGO: En algún momento fui el rarito del colegio por vestirme de negro y escuchar Metal (entre muchas otras cosas), aunque por ahí un finado dijo “Yo me río de ellos por ser todos iguales”. No se trata de buscar ser el wn raro pero sí de que la búsqueda de identidad no sea dictada por lo que piensan el resto.

LALO: Dicen que la música clásica de ciertos compositores podría catalogarse como Metal, o que PAGANINI podría hacer los medios solos en una guitarra eléctrica. Creo que es un prejuicio que ha ido desapareciendo y en mi caso trato de escuchar de todo a esta altura de mi vida. Si es bueno, venga, los “tarros” y los ELLIOT SMITH.


FELIPE: ¿Qué mirada tienen ustedes de la religión y de la Iglesia? Desde siempre la espiritualidad ha sido una condición casi innata en el hombre, pero me refiero a la institucionalización de la espiritualidad.
ALONSO: Apoyo la búsqueda de respuestas espirituales de manera personal. Rechazo completamente el mercado de la fe.

DIEGO: La espiritualidad personal es siempre algo bueno, pero personal, la institucionalización de la misma es un juego político de poder, todas las iglesias deberían arder.

LALO: ¿La única Iglesia que ilumina es la que arde? No sé, yo tuve una profesora de religión en 4to básico en el colegio que nos hacia repetir oraciones como loros y después te hacían la primera comunión y confesar supuestamente tus peores pecados ante un cura que quién sabe qué hizo. Pero después en ese mismo colegio descubrí CARCASS, DEATH, DEICIDE, IRON MAIDEN, y las señoras profesoras confiscaban todo sólo por las caratulas “satánicas”, aun siendo supuestamente un colegio laico, si te desinscribías o marginabas de la clase de religión, te apuntaban con el dedo. Yo no creo en la institucionalidad de la espiritualidad y en el preformateo de las religiones, sean cuales sean. Cada uno puede vivir su espiritualidad de manera independiente y libre, ya sea creyendo o no creyendo.


FELIPE: Les agradezco infinitamente el tiempo, la disposición y las ganas de querer participar en este espacio. Cualquier novedad, lanzamiento musical o noticioso, tienen las puertas. Este espacio queda para una reflexión personal o para una despedida. Muchas gracias y hasta siempre.
ALONSO: Muchas gracias por el espacio.

DIEGO: ¡¡¡Gracias a ti!!!